Filosofía pre-socrática

La Filosofía Occidental – con la que normalmente nos referimos a todo, excepto a la Filosofía Oriental de China, India, Japón, Persia, etc. – realmente comenzó en la Antigua Grecia alrededor del siglo VI A.C. Tales de Mileto es normalmente considerado el primer filósofo propiamente dicho, aunque estaba tan preocupado por la filosofía natural (lo que ahora llamamos ciencia) como por la filosofía tal como la conocemos.

Tales y la mayoría de los otros filósofos pre-socráticos (es decir, los que vivieron antes de Sócrates) se limitaron principalmente a la metafísica (investigación de la naturaleza de la existencia, del ser y del mundo). Eran materialistas (creían que todas las cosas están compuestas de material y nada más) y se ocupaban principalmente de tratar de establecer la única sustancia subyacente de la que está compuesto el mundo (una especie de monismo), sin recurrir a explicaciones sobrenaturales o mitológicas. Por ejemplo, Tales pensó que todo el universo estaba compuesto de diferentes formas de agua; Anaxímenes concluyó que estaba hecho de aire; Heráclito pensó que era fuego; y Anaximandro alguna sustancia inexplicable que se suele traducir como «el infinito» o «lo ilimitado».

Otra cuestión con la que lucharon los presocráticos fue el llamado problema del cambio, cómo las cosas parecen cambiar de una forma a otra. En los extremos, Heráclito creía en un proceso continuo de cambio perpetuo, un constante juego de opuestos; Parménides, en cambio, utilizando un complicado argumento deductivo, negaba que existiera tal cosa como el cambio en absoluto, y argumentaba que todo lo que existe es permanente, indestructible e inmutable. Esto puede parecer una propuesta poco probable, pero el desafío de Parménides estaba bien argumentado y fue importante para animar a otros filósofos a presentar contra-argumentos convincentes. Zeno de Elea fue un estudiante de Parménides, y es más conocido por sus famosas paradojas de movimiento (la más conocida es la del Aquiles y la Liebre), que ayudaron a sentar las bases para el estudio de la Lógica. Sin embargo, la intención subyacente de Zenón era realmente mostrar, como Parménides antes que él, que toda creencia en la pluralidad y el cambio es errónea, y en particular que el movimiento no es más que una ilusión.

Aunque estas ideas nos parezcan hoy en día bastante simplistas y poco convincentes, debemos tener en cuenta que, en esa época, no existía realmente ningún conocimiento científico, e incluso el más común de los fenómenos (por ejemplo, rayos, agua congelada en hielo, etc.) habría parecido milagroso. Sus intentos fueron, por lo tanto, importantes primeros pasos en el desarrollo del pensamiento filosófico. También prepararon el terreno para otros dos importantes filósofos presocráticos: Empédocles, que combinó sus ideas en la teoría de los cuatro elementos clásicos (tierra, aire, fuego y agua), que se convirtió en el dogma estándar durante gran parte de los dos mil años siguientes; y Demócrito, que desarrolló la idea extremadamente influyente del atomismo (que toda la realidad está compuesta en realidad por diminutos, indivisibles e indestructibles bloques de construcción conocidos como átomos, que forman diferentes combinaciones y formas dentro del vacío circundante).

Otro temprano y muy influyente filósofo griego fue Pitágoras, que dirigió una secta religiosa bastante extraña y que esencialmente creía que toda la realidad estaba gobernada por números, y que su esencia podía encontrarse a través del estudio de las matemáticas.